2 de marzo de 2008

La noche de póker.




Eran aproximadamente las una, cuando llegue a mi aposento y encontré siete canes en mi mesa, jugando una partida de póker.


Había sido una noche agitada, dado la cantidad de pasos por mi emitidos, farfullando en el camino el deseo constante de contar con un bólido en vez de gastar mis pálidas suelas. Más de una vez choque con desconocidas amantes de una noche, preguntando por la fecha y hora. Cuando llegue por fin a mi hogar a las una de la madrugada, me encuentro con que unos perros jugaban en mi mesa de póker obsequio de mi padre, para mis noches de póker (que hasta ahora permanecía intacta, era una mesa virgen, por lo menos para personas).


No compartía en mi casa desde las cuatro de la tarde, decidido iba en busca de alguna salida. La noche se muestra rápida y recordé que no tengo fichas para mi mesa nueva, pero muy tarde era y el comercio lo sabía bien. Llegue entre golpes a mi domicilio, subiendo con cuidado los primeros peldaños, enhebrando con habilidad la llave certera en el ojal. Estaba todo en calma, me quede un instante al marco de mi puerta, sosteniendo lo que seria mi segundo juego de llaves en la semana. Me quito el abrigo con cuidado, como si lo disfrutara, cuando no doy más de cinco pasos hacia mi habitación y veo la luz prendida con siete canidos sobre ella, haciendo comentarios de perros sobre mi mesa de póker, fumando y tomando whisky.


Empezaba a llover y se hacia tarde, le dije a mis colegas que era necesaria mi ida, por lo que todos comprendieron, no ladraron nada al respecto. La lluvia encarnizada se amontonaba en mis pliegues de cuero. Empiezo a avanzar cada vez mas rápido, cual cuadrúpedo. El camino oscuro me sorprende, haciéndome victima, las gotas cómplices nada escupen, me dejan en soledad con el dolor. En la ventana veo siluetas de canes riéndose a ladridos.


Maquine mi salida infructuosa, empapado recorro mi sala de estar, adormecida de perfume Labrador Retrevier, Chow Chow, Cocker Spaniel, entre otros. En un silencio casi eterno, esperaban que el Bulldog apueste de una vez. Es ahí cuando me retiro, con el rabo entre las patas y un cigarro entre los dedos.

3 comentarios:

Conejo Paranoico dijo...

uff al fin logre postear...porque siempre se caia mi internet
jaja q wena la imagen... el perro q hace trampa con la pata xD

emm el texto esta ingenioso... aunq constructivamente hablando resulta un pokito cansador.

weno q estes bn
xau xau

Juan Francisco Gore dijo...

En cual te fuiste wn... yo cacho que esa es una volaa de cloro... pero de esas brigidas!!

para la otra te recomiendo la gasolina de 95 octanos!!

un abrazo desde el mundo Bonzo!!

uiiiiiiiiiii

Marianne... dijo...

oye q gusto leerte!!!

mish
lo q uno encuentra en el ocio

=)

mil besos!!