22 de enero de 2009

En Punta Arenas son güanacos no llamas.



Tiene un cuerpo esbelto con un pelaje marrón, lanoso, espeso y corto. También tiene tonos negruzcos en la cabeza. Sus patas son de color pardo y presentan un collar de pelo blanco. Esta especie tiene una estatura de 120 a 175 cm., con un peso corporal de 96 a 140 kilos.

El espesor de su fibra es de 16 a 24 micras de diámetro.

Al igual que las vicuñas, presentan tres grupos sociales. En la naturaleza estos animales forman rebaños los cuales consisten de 5 a 10 hembras y sus crías, y un macho.

El macho es el encargado de trabajar con un salario entre $150.000 y $250.000 en peso chileno y de llevar el pasto a la mesa.

La sociedad es condicida por un grupo de guanacos generalmente miembros de la Gran Logia Camelida, los cuales cada 5 años renuevan el consejo otorgando ideas "frescas".

En un gran ir y venir de situaciones los ciudadanos guanaco se dan cuenta de que seguir el rebaño resulta a veces ilogico por lo que en vez de actuar, continuan comiendo ese rico pasto de pampa, mientras los lideres se cagan en sus campos.

2 de marzo de 2008

La noche de póker.




Eran aproximadamente las una, cuando llegue a mi aposento y encontré siete canes en mi mesa, jugando una partida de póker.


Había sido una noche agitada, dado la cantidad de pasos por mi emitidos, farfullando en el camino el deseo constante de contar con un bólido en vez de gastar mis pálidas suelas. Más de una vez choque con desconocidas amantes de una noche, preguntando por la fecha y hora. Cuando llegue por fin a mi hogar a las una de la madrugada, me encuentro con que unos perros jugaban en mi mesa de póker obsequio de mi padre, para mis noches de póker (que hasta ahora permanecía intacta, era una mesa virgen, por lo menos para personas).


No compartía en mi casa desde las cuatro de la tarde, decidido iba en busca de alguna salida. La noche se muestra rápida y recordé que no tengo fichas para mi mesa nueva, pero muy tarde era y el comercio lo sabía bien. Llegue entre golpes a mi domicilio, subiendo con cuidado los primeros peldaños, enhebrando con habilidad la llave certera en el ojal. Estaba todo en calma, me quede un instante al marco de mi puerta, sosteniendo lo que seria mi segundo juego de llaves en la semana. Me quito el abrigo con cuidado, como si lo disfrutara, cuando no doy más de cinco pasos hacia mi habitación y veo la luz prendida con siete canidos sobre ella, haciendo comentarios de perros sobre mi mesa de póker, fumando y tomando whisky.


Empezaba a llover y se hacia tarde, le dije a mis colegas que era necesaria mi ida, por lo que todos comprendieron, no ladraron nada al respecto. La lluvia encarnizada se amontonaba en mis pliegues de cuero. Empiezo a avanzar cada vez mas rápido, cual cuadrúpedo. El camino oscuro me sorprende, haciéndome victima, las gotas cómplices nada escupen, me dejan en soledad con el dolor. En la ventana veo siluetas de canes riéndose a ladridos.


Maquine mi salida infructuosa, empapado recorro mi sala de estar, adormecida de perfume Labrador Retrevier, Chow Chow, Cocker Spaniel, entre otros. En un silencio casi eterno, esperaban que el Bulldog apueste de una vez. Es ahí cuando me retiro, con el rabo entre las patas y un cigarro entre los dedos.

4 de febrero de 2008

Un viaje por el desierto.



Pronto sera el desierto, ya seras duna, con ese frio seco, que no te hiela, pero te caracteriza. Yo sin embargo traigo mis mejores expectativas, acumuladas desde mayo del mil novecientos, esta es la memoria en su epoca de esplendor, viene cuando menos la necesitamos, como la novia no invitada a la fiesta.


Entonces te das cuenta que el premio de la cajita del cereal, ya no esta, te lo habias ganado pero el perro es muy habil, mas habil que vos. y cuando corre, chuta que corre. Como este caudal lleno de rojo, gotea de los cimientos y sin destino alguno.


Pronto las poleras no te quedan, porque ya eres arena, arena blanca, no solo por tu inconsistencia, sino porque el viento te lleva, tu compañero de andanza, aquel despreocupado sin sentir, que odias y amas.


Yo te lo digo en mis viajes, que son largos. Cuando fui por el Sahara y te encontre, y no fue pena ni indiferencia, fue el sentir, que para otros es espejismo, para mi es la cruda arena fetida, que se amontona en el zapato y no te permite escapar a menos que vayas dando brincos por ahi, como un conejo.



Entonces, que facil es atravesarte como conejo.